← Volver a FAQ IA

¿Qué diferencia hay entre usar una IA "en la nube" y una que corro yo mismo en mis servidores?

Daniel García·

Hace unos meses un cliente del sector legal nos pidió algo muy concreto: quería un asistente que ayudara a su equipo a buscar en miles de páginas de expedientes, pero se negaba en redondo a que esos documentos salieran de su servidor. Ni a OpenAI, ni a Anthropic, ni a nadie. Ahí es donde entra la diferencia entre usar una IA “en la nube” y usar una de código abierto que corres tú mismo.

Cuando hablas con ChatGPT o con Claude, tus preguntas viajan a un servidor de OpenAI o Anthropic, se procesan ahí y te devuelven la respuesta. Cómodo, rápido, y no tienes que preocuparte de infraestructura. El problema es que, para ciertos negocios, mandar información sensible a un tercero no es una opción, sea por contrato, por normativa del sector o simplemente porque el cliente no se fía.

Ahí aparecen los modelos de código abierto (o “open weight”, que es el término más preciso): Llama de Meta, Mistral, Qwen. Modelos que puedes descargarte y ejecutar en tu propio hardware, sin que ni una palabra de lo que le preguntes salga de tu red. Con herramientas como Ollama o vLLM montarlo no es tan complicado como suena — un par de días de trabajo, no semanas.

Lo que sí cuesta es el hardware. Para el proyecto del bufete acabamos alquilando una máquina con GPU en un proveedor cloud (comprar tarjetas gráficas propias es algo que desaconsejamos casi siempre) y aun así el gasto mensual multiplicaba por cuatro lo que habría costado usar la API de Anthropic para el mismo volumen de consultas. Y la calidad de las respuestas, siendo honestos, era peor: Llama hace un trabajo digno, pero no está al nivel de Claude o GPT-4 en tareas de razonamiento sobre texto largo.

Así que la pregunta real no es “¿open source sí o no?”. Es “¿qué me pesa más, la confidencialidad o la calidad?”. Para la mayoría de nuestros clientes la respuesta es clara: usar la API de un proveedor serio, con un buen contrato de tratamiento de datos, sale más barato, se monta antes y da mejores resultados. El bufete fue de los pocos casos sin vuelta atrás: sus propios abogados tenían obligaciones de confidencialidad que no admitían intermediarios, por bueno que fuera el contrato.

Hay un punto intermedio del que se habla menos: algunos proveedores (Azure OpenAI, Amazon Bedrock) ofrecen los mismos modelos cerrados pero con garantías contractuales de que tus datos no se usan para entrenar ni se comparten con nadie más. Para bastantes clientes con dudas de privacidad eso resuelve el problema sin montar servidores propios ni sacrificar calidad. Todavía no le hemos explicado esto a nadie sin que se le relaje un poco la cara.

Lo que no tengo tan claro es qué pasa dentro de dos años, cuando los modelos abiertos se acerquen más en calidad a los cerrados. Puede que la pregunta de “self-hosted sí o no” deje de ser una cuestión de sacrificar calidad y pase a ser puramente de coste operativo. O puede que los modelos grandes vayan siempre un paso por delante. Ya lo veremos.

iaopen-sourcemodelosprivacidad