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Cómo elegimos el stack para un proyecto nuevo (sin caer en la moda)

Daniel García·

Cada vez que arranca un proyecto nuevo en la agencia, alguien propone probar la herramienta de moda. Este año ha tocado un framework nuevo cada dos meses, y la verdad, ya ni me molesto en aprenderme todos los nombres.

La pregunta que de verdad importa no es “qué usan las empresas grandes”, es “quién va a mantener esto dentro de dos años y con qué presupuesto”. Eso descarta bastante rápido opciones que suenan bien en una charla pero que exigen un equipo dedicado solo para tenerlas actualizadas.

Para un cliente pequeño con un catálogo de producto y poco tráfico, monto un sitio estático con Astro y ya. Para un CRM con lógica de negocio real, Symfony por detrás y un front en Vue, porque es lo que conocemos bien y lo que podemos depurar a las dos de la madrugada sin repasar documentación. Y sí, alguna vez me han preguntado por qué no usamos el framework de turno, y la respuesta corta es que no tengo ningún cliente al que eso le vaya a resolver un problema que no tenga ya resuelto.

Esto no siempre es verdad, ojo: hay proyectos donde sí merece la pena entrar en terreno nuevo, sobre todo si el cliente tiene equipo técnico propio que va a heredar el código y prefiere algo más moderno. Ahí el cálculo cambia, porque el coste de aprendizaje lo asume alguien que tiene tiempo para eso.

Lo que no hago nunca es elegir stack en la primera reunión. Primero pregunto cuánto tráfico esperan, quién va a tocar el código después de la entrega y si hay integraciones obligatorias (pasarela de pago, un ERP concreto, lo que sea). Con esas tres respuestas ya se descartan la mitad de las opciones “interesantes” que había apuntado.

Al final la lista de tecnologías que usamos en la agencia es aburrida a propósito: Astro para estático, Vue y Nuxt para aplicaciones con más lógica, Symfony de backend. Nada que no lleve unos años en producción en algún sitio serio. Y cuando algo nuevo demuestra que resuelve un problema real que tenemos, entra en la lista, pero entra después de haberlo probado en un proyecto interno, no en el primer cliente que paga por ello.

¿La próxima moda que voy a ignorar durante seis meses antes de mirarla en serio? Ya hay una candidata, pero prefiero no dar ideas.

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